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Proceso de extracción de sisal

1. Corte

Después de 48 meses de plantío, es posible hacer el primer corte de las hojas del sisal y se puede cosecharse entre 50 y 70 hojas por planta. De ese primer corte, cerca de 30% de las hojas no son aprovechadas para el cordaje.

A partir del segundo corte, que se realizará entre 9 y 12 meses después del primer corte, se retiran cerca de 30 hojas.

El corte de la hoja es realizado manualmente por los trabajadores que pueden cortar hasta 2.500 hojas por día.

2. Transporte

El transporte más ordinario se hace por burros, utilizando “cangalhas” en la espalda del animal, donde se quedan las hojas. Los burros pueden transportar aproximadamente 200 hojas por viaje, de un peso sobre 100 y 130 kilos.

3. Desfibración

Después de la cosecha de la hoja, se realiza la desfibración del sisal, que consiste en la eliminación de la pulpa de las fibras a través de un raspado mecánico. Se utiliza, entonces, rotores-raspadores, con accionamiento mecánico, que es llamado de “motor de agave” o “máquina paraibana”. Esa máquina es compuesta de un rotor de hierro de 23 cm de diámetro, que se fija en los ángulos de la periferia (hay 12 en total) de dientes iguales y dimensiones de 1,3/8” x 1/4” que, en movimiento y en una mesa para sustentación, aplasta y raspa la hoja. El rotor es accionado por un motor de diésel que tiene potencia que oscila entre 7 y 12 cv.

Por la simplicidad, esa máquina tiene baja capacidad operacional – entre 150 y 200 kg de fibra seca por día – y produce grandes residuos de fibras – sobre 20% y 30% de fibras de las hojas. La máquina es operada solamente por un hombre, responsable por la introducción de la hoja en el orificio de la máquina, para que la hoja pueda ser raspada. Además del operador, hay dos otras personas que auxilian el proceso: una persona es responsable por sacar la pulpa que se acumula debajo de la máquina y otra es responsable por reabastecer el operador con más hojas. Ese trabajador es también responsable por pesar la fibra, que sigue al astillero.

4. El Secado

Después del término de la jornada diaria de la desfibración, la fibra obtenida es transportada, también en burros, al astillero, donde se extienden en tenderos hechos con alambre galvanizado, de modo que puede ser secado por el sol. Después de un período de 8 a 10 horas de exposición al sol, cuando ya debe estar con humedad media de 13,5%, las fibras se colocan en pequeños paquetes llamados de “manocas”, atados en la parte más gruesa y llevados al depósito para que sean almacenados.